Convertirnos en padres cambia nuestra personalidad, pero no nos hace mas maduros ¡Baby's World- Ropa para bebé¡
CONVERTIRNOS EN PADRES CAMBIA NUESTRA PERSONALIDAD, PERO NO NOS HACE MAS MADUROS
El hecho de convertirse en padre debería conducir a un
comportamiento más maduro y a un aumento de la responsabilidad, la simpatía y
la estabilidad emocional. Al menos eso dice la teoría.
De hecho,
nuestra personalidad cambia la tener hijos, pero no exactamente así. Un estudio publicado en la revista Europea de la personalidad (The
European Journal of Personality) ha comprobado que las nuevas
madres se vuelven más amables y extrovertidas, y los nuevos padres se vuelven
un poco menos extrovertidos, pero más concienzudos.
Estereotipos de género basados en los
roles tradicionales
Convertirse en padres constituye una de las experiencias mas sorprendentes convertirse en padre constituye una de las experiencias mas sorprendentes y
duraderas de la vida. Los nuevos padres deben estar disponibles las veinticuatro horas del día,
responder a las necesidades de su recién nacido y ajustar su vida en
consecuencia. Pero ¿cómo se relaciona este importante acontecimiento de la vida
con el desarrollo de la personalidad?
De acuerdo con
el principio de invension social, tener un bebé debe promover un comportamiento más
maduro y conducir a un aumento de la conciencia, la complacencia y la
estabilidad emocional. Sin embargo, los estudios sobre el papel del parto en el
desarrollo de la personalidad desafían esta idea.
Midieron si los
cinco grandes rasgos de la personalidad (los "Big 5") difieren entre
las personas que se convertirán o no en padres, si la personalidad cambia antes
y después de convertirse en padres, y si estos efectos varían según el género,
la edad y la forma de vida.
Así,
descubrieron que estos rasgos son distintos antes y después de ser padres,
especialmente la apertura y la extraversión:
·
Las madres eran ligeramente más amables, mientras
que los padres eran ligeramente más concienzudos en los años posteriores al
nacimiento de su primer hijo. Los investigadores creen que
tendría que ver con los estereotipos tradicionales de roles de género: las
madres podrían pasar mucho tiempo con su bebé en casa, responder a él de manera
sensible y cálida y, por lo tanto, comportarse de manera más afable.
Por el
contrario, los padres pueden sentirse responsables de cubrir los gastos de
subsistencia de su familia, trabajar más duro y actuar de manera más fiable
para gestionar su familia y su carrera al mismo tiempo.

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